martes 21 de febrero de 2012

Ejercicios del Goethe Verlag

Sin duda un buen recurso en el que se hallan una importante cantidad de ejercicios basados principalemente en el completado y traducción de frases, aunque también cuenta con una colección comprimida de unos 100 audios sobre situaciones de la vida diaria para descargar de forma gratuita. Y un detalle que no es menor, podremos aprender alemán en español.

Sabemos de la importancia de una buena ejercitación cuando de aprender un idioma se trata, no sólo la perseverancia nos llevará a cumplir el objetivo de aprendizaje sino también el hecho de contar con material de calidad que nos permita avanzar a paso firme. Goethe Verlag, un proyecto destinado a la enseñanza de más cuarenta idiomas, ofrece interesante material para principiantes en el idioma alemán, que a su vez sigue los estándares del marco de referencia europeo.

Desde el sitio podemos acceder a unos 200 tests de evaluación de conocimiento en el idioma (goethe-tests), que principalmente consisten en realizar traducción y completado de frases a partir de palabras predefinidas. Representan una buena opción para aprender vocabulario y estructuras gramáticales. Desde el mismo enlace, pero ahora cliqueando sobre computer-'Deutsch' vemos una gran lista de verbos con frases de ejemplo que sin duda podemos aprovechar para ampliar nuestro repertorio. Para el amante de los crucigramas, en Goethe Crosswords, encontraremos 50 de ellos y una buena oportunidad para aprender jugando. Por último, algo interesante que esconde detrás del enlace Book2 es una colección de 100 audios en formato mp3 listos para ser descargados gratuitamente. Los mismos sirven para quienes recién se inician y contienen diálogos simples en diversas situaciones y lugares de la vida cotidiana con su correspondiente traducción en español. Sin duda una excelente oportunidad para comenzar a acostumbrar nuestro oído.



viernes 18 de noviembre de 2011

Gadamer y la poesía de Paul Celan

En un texto titulado ¿El fin del arte? Gadamer retoma las ideas hegelianas sobre el carácter pasado del arte para poder interpretar los fenómenos del arte del siglo XX. En principio, engloba el fin del arte dentro de un fenómeno más general ligado al fin de la metafísica sentenciada por Comte, y el de la filosofía enunciada tanto por Heidegger como por Nietzsche. Establece como principio del arte aquello que es válido para todos, que es universal. Es decir, es arte aquello que se representa en términos de una experiencia estética similar tanto para una persona culta como para un iletrado. En las obras de arte del pasado esta representación simbólica y universal es evidente, aún hoy en día todos pueden reconocer en cuadros barrocos o construcciones clasicistas una expresión artística. Ahora bien, el arte “románico” abre una nueva perspectiva: las manifestaciones del arte del siglo XIX determinaron de manera esencial el progreso del arte con el que se perdió aquel elemento común a todos, que de algún modo se unifica en la experiencia estética. Sin embargo, para Gadamer no ha desaparecido la búsqueda de aquel elemento común, sino que el arte ensaya una y otra vez esta forma de unión en sus distintas manifestaciones posibles.

En el arte del pasado el hombre encuentra aquel elemento simbólico y universal. No hay duda con respecto a eso. Pero la mayor dificultad se plantea en relación al arte contemporáneo. Tanto Hegel como Gadamer leen en el arte de su tiempo una pérdida esencial con respecto a las manifestaciones del pasado. En este sentido aquello que ya fue consagrado y que acarrea el peso de la historia tiene, para Gadamer, una enorme incidencia en el arte del presente.

Para Gadamer la obra del arte en la actualidad es capaz de unir aquello que se desmorona. Esto implica que vivimos en un mundo desgarrado, algo que ya había enunciado Hegel:


“la formación espiritual, el entendimiento moderno producen en el hombre esta oposición que hace de él mismo un anfibio, pues ahora tiene que vivir en dos mundos que se contradicen, de modo que ahora la consciencia deambula por esta contradicción y, arrojada de un lado al otro, no puede satisfacerse para sí ni en lo uno ni en lo otro. Por una parte, vemos al hombre prisionero de la realidad efectiva común y de la temporalidad terrena y, por otra, se eleva a ideas eternas, a un reino del pensamiento y la libertad (…) Si la cultura general ha caído en semejante contradicción, la tarea de la filosofía consiste en la superación de las oposiciones, es decir, en mostrar que ni la una en su abstracción, no la otra en semejante unilateralidad poseen la verdad”1

A diferencia de Hegel que pone énfasis en la reconciliación del mundo moderno en la filosofía, para Gadamer es posible esa reconciliación en el arte, aunque cada vez sea más difícil. Para Hegel la reconciliación en el arte ya pasó.

En este texto, Gadamer encuentra en la poesía de Paul Celan aquel elemento común, aquella experiencia estética capaz de unificar la enorme diversidad que caracteriza los tiempos recientes. No resulta sorprendente que este pensador encuentre justamente en la poesía alemana, en la poesía escrita en su propia lengua uno de los ejemplos para sustentar su argumentación. Sin embargo, no se trata de señalar una coincidencia bastante obvia. La poesía es uno de los géneros más difíciles de traducir. Las metáforas, los juegos de palabras, el sonido a menudo cambian por completo de una lengua a otra, sobre todo si se trata de lenguas tan dispares como el español y el alemán. Lo curioso, entonces, es que aún traducida al castellano, la poesía de Celan aún conserva una parte de su sentido, parte que aún conserva cierta emotividad capaz de conmover al lector.

Teniendo en cuenta las palabras de Gadamer, creo que aún se puede hablar de arte, y, en cierto modo, de comunicación. Es como si hubiera un elemento primordial que no se pierde en el traspaso de una lengua a otra. Ya en la misma gran diversidad de lenguas, hay un elemento primordial que las une, Gadamer rotularía a ese elemento de “simbólico”, otros simplemente lo llaman “el sentido”.


Mercedes Coll


1 Hegel, Lecciones de Estética, Madrid, Akal, pag. 43 

viernes 12 de agosto de 2011

Vivir y trabajar en Alemania sin dominar el idioma

Normalmente cuando alguien toma la decisión de mudarse a otro país, lo que suele hacer, es comenzar un curso de idioma antes de emprender el nuevo proyecto. Sin embargo, existen personas que se embarcan en la aventura de radicarse en Alemania sin poseer siquiera conocimientos básicos del idioma.

¿A qué se debe este hecho? Desde mi punto de vista, el análisis realizado previamente les hace pensar que con el idioma inglés alcanzará (supuestamente es el idioma “universal” entre países de diferentes lenguas) o que el diferencial es saber un idioma extranjero, en este caso español, para poder desempeñarse en una empresa que necesite colaboradores de habla hispana, con español nativo.

Sin embargo, llegar al momento de encontrar un trabajo en Alemania y no saber alemán, dependerá en gran medida de la demanda laboral en ese momento puntual y los conocimientos específicos que una persona tenga para el trabajo al que se está postulando. Si el potencial colaborador no sabe alemán, pero sin embargo es una “eminencia” en una rama de la medicina, por supuesto que sus chances de conseguir ese puesto de trabajo se verán multiplicadas.

Sin embargo, si bien puede haber casos de éxito, estar completamente aislado del idioma local puede traer bastante frustración y desesperación al momento de comunicarse. En tal sentido, quien no sepa alemán quedará descalificado desde un primer momento para trabajar en aquellas vacantes que tengan como predominante el uso del idioma, dado que no se puede tratar con personas sin poder comunicarse en la lengua nativa que ellos dominan.

De todas formas, no conviene desesperar, sino todo lo contrario: aprovechar la oportunidad de haber decidido viajar sin conocimientos del idioma y absorber todo lo posible en cuestiones culturales, cotidianas y situaciones de la vida en comunidad en Alemania. Si a este hecho se le suma la posibilidad de tomar un curso formal en un instituto, donde se pueda fijar la gramática y la ortografía, la mitad de la tarea se encontrará realizada.

Lo único que resta es salir a las calles germanas y ejercitar la máxima cantidad de tiempo posible lo aprendido, a través de la conversión, el intercambio de opiniones y el debate de ideas. De esta forma se adquirirá fluidez y se mejorarán las posibilidades de encontrar un muy buen trabajo en el corto plazo.

Paula Freyre

viernes 8 de julio de 2011

Alemán para extranjeros en la Universidad Freie de Berlín

La Universidad Freie de Berlín nos brinda una oportunidad única de estudiar alemán en Berlín junto a un grupo de extranjeros como parte de un programa de verano o invierno durante 4 a 6 semanas.

Una de las formas de avanzar más rápido una vez que has decidido estudiar alemán es darle un refuerzo en su país de origen: Alemania.

Por ello, la Universidad Freie de Berlín ideó una Escuela de Verano/Invierno, que se denomina FUBiS. Tal como su nombre lo indica, estos cursos se dictan durante el verano o el invierno permitiendo una gran afluencia de estudiantes de diferentes países. Cabe aclarar que estos cursos están diseñados exclusivamente para extranjeros y, por ejemplo, un curso intensivo suele durar entre 4 a 6 semanas. La ventaja de los cursos FUBiS consiste en que se intercalan clases teóricas y clases prácticas, aprovechando el hecho de estar en un ambiente 100% alemán. De esta forma, es mucho más fácil y ameno adquirir destrezas lingüísticas.

Lo interesante de esta experiencia es que no sólo se practica el idioma alemán, sino que se trata también de una experiencia internacional, donde se facilita el desarrollo de competencias interculturales.

Y si faltaba algún motivo para pensar en comenzar este programa, no olviden que Berlín es una de las capitales más interesantes de Europa, donde se combinan arte, cultura y sobre todo una conjunción de pasado histórico y futuro.

Paula Freyre

viernes 24 de junio de 2011

La literatura infantil

Las fábulas, aquellas pequeñas historias con moralejas que oíamos cuando éramos pequeños, o a veces no tan pequeños, provienen en gran parte de la antigua Grecia. Más precisamente, de Esopo. Fue La Fontaine quien, en el período del clasicismo francés, revivió este género infantil, reformulando algunas fábulas de Esopo y creando otras de su propia autoría. No obstante, más allá de Jean de La Fontaine, recién en los siglos XVII y XVIII se inicia el debate acerca de las características del género. En el siglo XIX la fábula se transforma en un medio de instrucción para los niños e incluso para las clases obreras.

Es durante el período del romanticismo alemán que surge la primera reflexión teórico –crítica de este tipo de literatura educativa. Son los hermanos Grimm quienes en su afán de recolectar cuentos folklóricos o historias de tradición oral se interesan por su carácter instructivo. Ellos reelaboran todos aquellos relatos que se han transmitido de boca en boca, fijando así una forma.

A veces resulta interesante volver a leer una vez más aquellos relatos que hemos oído hasta el hartazgo durante la infancia, pero, esta vez, en su idioma original: „Als sie mitten in den Wald gekommen waren, sprach der Vater: "Nun sammelt Holz, ihr Kinder, ich will ein Feuer anmachen, damit ihr nicht friert." Hänsel und Gretel trugen Reisig zusammen, einen kleinen Berg hoch. Das Reisig ward angezündet, und als die Flamme recht hoch brannte, sagte die Frau: "Nun legt euch ans Feuer, ihr Kinder, und ruht euch aus, wir gehen in den Wald und hauen Holz. Wenn wir fertig sind, kommen wir wieder und holen euch ab."
Hänsel und Gretel saßen um das Feuer, und als der Mittag kam, aß jedes sein Stücklein Brot. Und weil sie die Schläge der Holzaxt hörten, so glaubten sie, ihr Vater wär' in der Nähe. Es war aber nicht die Holzaxt, es war ein Ast, den er an einen dürren Baum gebunden hatte und den der Wind hin und her schlug. Und als sie so lange gesessen hatten, fielen ihnen die Augen vor Müdigkeit zu, und sie schliefen fest ein. Als sie endlich erwachten, war es schon finstere Nacht. Gretel fing an zu weinen und sprach: "Wie sollen wir nun aus dem Wald kommen?" Hänsel aber tröstete sie: "Wart nur ein Weilchen, bis der Mond aufgegangen ist, dann wollen wir den Weg schon finden." Und als der volle Mond aufgestiegen war, so nahm Hänsel sein Schwesterchern an der Hand und ging den Kieselsteinen nach, die schimmerten wie neugeschlagene Batzen und zeigten ihnen den Weg. Sie gingen die ganze Nacht hindurch und kamen bei anbrechendem Tag wieder zu ihres Vaters Haus.“ (Hänsel und Gretel)

Mercedes Coll

miércoles 25 de mayo de 2011

Troya

La historia de Troya comienza con la Ilíada de Homero, cuando Troya tan sólo era una ciudad literaria, una ciudad mítica. Sin embargo, existen rastros de Troya en distintos escritos de la antigüedad. Troya es mencionada por los hititas en el siglo XIII a.C., e incluso por Herodoto, el gran historiador griego. Durante toda la Antigüedad y la Edad Media La Iliada fue vista como un relato verídico. Recién durante la Ilustración que comenzó a poner en duda la veracidad de la literatura homérica.  Sin embargo, nunca hubo una opinión unánime sobre el grado de veracidad del relato de Homero.

No fue hasta el siglo XIX, con el gran desarrollo de la filología que se dio sobretodo en Alemania, que Troya dejó de ser un mito para la Modernidad. Heinrich Schliemann descubrió, en 1870, las ruinas de Troya teniendo como guía el texto homérico.

Schliemann nació en Neubuckow, actualmente Alemania Oriental, en 1822. Schliemann poseía una gran fortuna que le permitía dedicarse a sus inclinaciones literarias, de las cuales la Ilíada era la principal. Homero en su texto, había señalado con precisión la ubicación de Troya: estaba en la llanura del río Escamandro.

En 1868 Calvert, un aficionado inglés a la arqueología, se encontró casualmente con Heinrich Schliemann.  Schliemann, como la mayoría de los historiadores de la época, pensaba que Troya se hallaba en la colina de Bunarbashi.  Sin embargo, Calvert convenció a Schliemann de que Hissarlik era un emplazamiento mucho más probable para encontrar Troya.

Con un grupo de ochenta trabajadores, Schliemann comenzó su búsqueda. Excavó en primer lugar una gran trinchera en la ladera septentrional de la colina de Hisarlik. Entontró bajo la superficie un conjunto de restos de ciento cincuenta metros de anchura. Continuó cavando durante dos años, hasta que finalmente encontró un estrato con indicios de haber estado sometido al fuego y la destrucción. Llegó a la conclusión de que había encontrado la Troya de Homero.

Actualmente, los arqueólogos piensan que es muy probable que Hisarlik fuera el lugar en que se construyó Troya y que la ciudad fuera destruida no menos de nueve veces en el transcurso de cuatro mil años de ocupación. En su afán literario de profundizar y encontrar restos de la época homérica,
Schliemann destruyó muchos de los estratos más profundos en el transcurso de sus excavaciones.

Animado por su éxito en Troya, se trasladó a Micenas. Schliemann excavó junto a los muros de la antigua Micenas y tumbas de diecinueve personajes, que inmediatamente vinculó a la familia de Agamenón. Entre ellos se encontraban tres hombres con armaduras y máscaras de oro.
Schliemann creyó que una de las máscaras funerarias de oro encontradas pertenecía al propio Agamenón.

Se dice que existe una gran afinidad entre el mundo griego antiguo y el mundo de la lengua alemana. Esta afinidad se manifiesta por ejemplo en Goethe, el escritor alemán por excelencia. En este sentido podríamos pensar que Schliemann fue aquel hombre capaz de materializar esa afición por la lectura en un hecho real.

Mercedes Coll

lunes 25 de abril de 2011

La filosofía de Nietzsche

Alguna vez leí acerca de Nietzsche: “Wer auf Nietzsche ideologisch baut, hat auf Sand gebaut. Nietzsche bietet nämlich seinen Lesern keine Sicherheiten“1. Aquel artículo hablaba sobre el modo en que Nietzsche había sido uno de los fundadores de la modernidad; él había traído una gota de luz a la decadencia de los tiempos modernos, y su pensamiento había influenciado fuertemente en los primeros movimientos de vanguardia.

Hoy en día a Nietzsche se lo conoce, ante todo, por aquel pequeño relato que narraba La muerte de Dios, cuyo significado implica la ausencia de todo principio regulador de la realidad y el pensamiento. Es la anulación de aquello que los griegos llamaban arché2. Luego de pensadores como Kant o Hegel que procuraron construir una filosofía de bases sólidas, Nietzsche es capaz de cuestionar aquella forma de filosofía.

En este sentido, es singular el hecho de que Nietzsche haya comenzado su carrera como filólogo, esto es, con el estudio de los antiguos textos griegos. Su prosa posee una gran riqueza, ya sea en sus estructuras lingüísticas, ya sea en la utilización de las posibilidades expresivas del idioma. No se lo podría catalogar jamás como un pensador de la institución, su pensamiento se deshace entre las manos estructuradas del academicismo. Para él la filosofía se concibe como un arte, como un juego.

Sin embargo, aquella frase sobre Nietzsche resulta sumamente singular: “auf Sand zu bauen” no sólo pone en evidencia que es preciso utilizar el lenguaje metafórico y literario para describir el pensamiento nietzscheano, sino que además tiene resonancias bíblicas. Nos remite a Mateo 7, 26: „Wer Gott dem Allerhöchsten traut, der hat auf keinen Sand gebaut". Esta expresión prácticamente intraducible, como toda metáfora en general, nos introduce en un mundo de relaciones intertextuales, donde un texto siempre lleva a otro, tal como lo esbozó Pierre Macherey.

Mercedes Coll

1 Heinz, Friedrich; Friedrich Nietzsche, Philosophie als Kunst; Deutschland, Deutscher Taschenbuch Verlag, S.D.
2 Esta palabra ha sido transliterada